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dimarts, 17 de maig de 2016



Amparándose en el discurso que sostiene la obviedad de que los individuos son diversos, apoyándose en los supuestos no demostrados de que, especialmente, a la edad de los 15 años, los intereses se diversifican y el adolescente ya puede elegir el camino a seguir, se ha querido justificar la necesidad de separar al alumnado en itinerarios en 3º y 4º curso de la ESO.  Establecer itinerarios no es algo negativo en sí mismos. La variedad de la oferta curricular es positiva (y cara). Lo que me inquieta es cuando son vías por las que se encauza a los alumnos y alumnas dentro de la etapa obligatoria, siendo caminos que llevan a destinos de desigual valor.
A nadie se le oculta que lo que la LOMCE propone son itinerarios para segregar a los alumnos mejor preparados, los que van a ir al Bachillerato (vía académíca), de los que irán a “otra vía” llamada de las enseñanzas aplicadas. Esta separación en vías de desigual valor, durante el trascurrir de la obligatoriedad hasta los 16 años, es una opción contraria a la igualdad en el ejercicio del derecho a la educación. La enseñanza obligatoria lo es para que el alumno o la alumna puedan beneficiarse, prestando una atención compensatoria si se quiere para alcanzar unos mínimos. Ésta separación de itinerarios no resulve el problema psicopedagógico de adaptar la enseñanza o contar con la diversisdad de talentos, de intereses o de vocación.  Esos razonamientos de base pedagógica encubren a otros que no son ética y políticamente correcto explicitarlos, aunque a veces aparecen de manera manifiesta.
Creo que la LOMCE opta por una clara definición clasificadora, jerarquizante y seleccionadora de los itinirarios. La separación  entre un itinerario académico y otro aplicado no es una distinción motivada por razones pedagógicas, sino que: a) Supone una división de sujetos formados para trabajos de desigual nivel y estatus social, b) Son caminos destinados a estudiantes de desigual valía académica. c) Suponen una clasificación del conocimento en opciones de desigual valor. d) En esa clasificación subyace una división social. Véase la   tabla  que sigue.

Supuestos de los itinerarios y trascendencia futura.
Tipos de itinerarios-
a) Destino laboral.  Niveles de cualifica-ción laboral.
b) Destino académi-co. Visión determinista de la valía académica del alumnado.
c) Orientación cultu-ral. Valoración de-sigual del conocimiento y de los saberes.
d) Ubicación social.
Académico
Trabajos de más alta cualificación y de incorporación más tardia al mundo laboral.
Para los “buenos estudiantes” de medio y alto niveles de rendimiento.
Contenidos de más alta cultura, nivel de especialización, de carácter más teórico y especulativo.
Los que siguen este itinerario es más probable que procedan de la clase alta y media-alta y que estén en los centros privados.
Aplicado
Trabajos de más baja cualificación y de incorporación más temprana al mundo laboral.
Para estudiantes de más bajo rendimiento.
Contenidos de menor nivel cultural, más baja cultura, y más bajo nivel de especialización, de carácter más aplicado y manual.
Los que siguen este itinerario es más probable que procedan de la clase baja y media-baja y que estén en los centros públicos.

La investigación y la experiencia nos dicen que la elección de itinerariros en la realidad son irreversibles (incluso se prevé para ellos pruebas externas diferentes). Elegir uno u otro es una determinación que prefigura un destino desigual a una edad temprana; lo cual nos parece que no se corresponde con la filosofía inherente al derecho a una educación igual, al menos en la etapa obligatoria.
Con la LOMCE se segrega al alumnado desde el 3º de ESO, a los catorce años. Cuando en la mayoría de países cuya comprensividad llega a los dieciséis años obtienen mejores resultados que los que segregan a edades más tempranas. La segregación del alumnado con peores resultados se traduce en una enseñanza de calidad inferior por efecto de una profecía autocumplida (si han de fracasar, fracasan).
Sería conveniente que la autonomía necesaria para los centros, sirviese para ensayar nuevos ambientes educativos, agotar todas las posibildiades de atención a las necesidades individuales, algo que suena extraño en una política que transpira liberalismo para elegir y disciplina para el hacer según lo que los poderes de las Administraciones van a exigir.
El contenido desigual para unos y para otros afecta negativamente a la igualdad en la satisfacción del derecho a la educación.

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