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diumenge, 18 de maig de 2014


Traducción al castellano del artículo publicado por el diaridel'educació.com el 16 de mayo sobre

La importancia de la participación de la comunidad en la educación


Estos últimos días han salido noticias en los medios de comunicación sobre la disminución de la participación de los Consejos Escolares en las escuelas con la aplicación de la LOMCE. Ya hace tiempo que lo criticábamos pero ahora, no sabemos porque, se ha hecho más público. Y realmente es un tema muy importante de debate.

Una de las características de nuestro Sistema Educativo ha sido, desde la transición, la reivindicación de la participación de la comunidad educativa en las decisiones escolares. Y así se plasmó en las Leyes que se hicieron después de la dictadura e incluso a la Constitución, lo dice en el artículo 27, que ahora tanto se apela. Fue una demanda que se fue recogiendo en los textos legales empezando por la LODE de 1985, la LOCE de 2002 y la LOE de 2006 que la participación era "nuclear". También en la Ley catalana (LEC) el tema de la participación de la comunidad educativa y escolar (diferencia ambas) aparece en varios artículos como muy importante. Y llegó el PP y políticas neoconservadoras y esto se empieza a cuestionar y derribar.

¿Qué ha pasado que ya no quieren que participe la comunidad con decisiones que forma parte de un derecho de la educación?

La primera respuesta es que no se quiere la participación ya que existe una determinada idea de las políticas educativas y sociales de no dar voz de los asuntos públicos al pueblo, que es un principio de democracia fundamental amparada por declaraciones internacionales (Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, etc.).

Por tanto, como consecuencia de la primera, la segunda respuesta es que se sabe que el derecho a la participación de la comunidad educativa en las decisiones de los centros escolares es un proceso que se basa en los principios democráticos de participación social y disminuir esta participación se redujo los derechos colectivos de la población. Y esta falta de participación, puede provocar un mayor nivel de discrecionalidad en las políticas educativas y una mayor autoritarismo de otros órganos educativos como ya estamos vemos con el despliegue de las actuales leyes.

Y, realmente ¿por qué debe participar la comunidad educativa en las decisiones escolares? ¿La comunidad es un aliado o un enemigo peligroso?

La enseñanza tiene, entre otras, una misión que se superar las desigualdades, enseñar a ser un ciudadano democrático y luchar contra la exclusión social de cualquier niño. Actualmente, debido a muchas circunstancias sociales y económicas, en ciertos contextos sociales nos muestran claramente que sin la ayuda de la comunidad que rodea a la institución educativa es difícil que por sola sea capaz de alcanzar estas misiones. La escuela necesita la comunidad para educar a los niñosy niñas, o sea, la comunidad debe ser un aliado. Conjuntamente con la comunidad se pueden construir escenarios más educativos dentro y fuera de la institución educativa, ya que aportan elementos valiosos a la educación que contribuye a una mejora de todos y todas.

Por lo tanto, trabajar en la escuela conjuntamente con la comunidad es necesario e imprescindible, pero no únicamente como consulta (he aquí la trampa actual de las leyes) sino como partícipes de las decisiones y de la implicación en la educación de sus hijos y ciudadanos. Y más en el siglo XXI donde las oportunidades de aprendizaje fuera de la escuela pueden provocar un gran desajuste educativo con el que se hace dentro. La participación de la comunidad en la escuela ayudará a la solución de problemas de diversa índole que antes no se daban.

Digan las leyes lo que digan, las escuelas tienen que tomar la conciencia y establecer los mecanismos (aunque sean de resistencia) para que participe la comunidad en las decisiones del proceso educativo ya que esto mejorará la educación de los niños y nuestro futuro.

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