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dilluns, 6 de maig de 2013



El debate de la formación del profesorado


A raíz de ciertos debates aparecidos en los diarios en este texto  me quisiera centrar no tanto en partidarios o no de la ambigüedad del término “nueva pedagogía” que utilizan algunos ya que supongo que se refiere a la pedagogía progresista y menos responder a un concepto de “antipedagogía” al menos que se interpreten los dos conceptos como Paolo Freire de ir contra una educación bancaria o educación tradicional donde hay una preocupación por el enseñar y no tanto por el aprender y que aún se ejerce por desgracia en muchas escuelas e institutos. Y como estoy  de acuerdo que debemos ser serios cuando hablamos de esos temas quisiera referirme a la preparación del profesorado.
Desde mi punto de vista es cierto que hemos de ser autocríticos y evidenciar que existe una dicotomía ya que por una parte tenemos actualmente los mejores profesores que hemos tenido nunca ya sea por su nivel de conocimientos (a pesar de ese intentar demostrar que no mediante la noticia de las pruebas realizadas en la Comunidad de Madrid) como de su compromiso con la complejidad de la educación actual y por otra es cierto que existe una mala preparación endémica del profesorado de infantil,  primaria y secundaria (a pesar del aumento de un curso en infantil y primaria y el máster de secundaria) ya que no podemos evitar pensar que en los últimos años detectamos una falta de conciencia de las autoridades educativas de nuestro país  sobre la importancia de la formación inicial del profesorado de educación infantil, de primaria y secundaria (no aparece de forma suficiente ni en las criticadas leyes futuras) y por la casi desaparición de la formación permanente que es realmente donde el profesorado acaba de consolidar muchos de los conocimientos didácticos ya que se dan desde la posibilidad del trabajo en la práctica. No ha habido  y no hay suficiente preocupación institucional de unificar criterios y menos establecer metodologías de cambio. ¿Quiénes son los que forman hoy día a los maestros y profesores? ¿Qué conocimientos y  metodologías utilizan? Persistir en esta actitud implica caer en el peligro de una degeneración profesional de estos estudios manteniendo el ya crónico bajo concepto profesional y social. Si analizamos muchos de los planes de estudios podemos comprobar que son repetitivos en las estructuras curriculares anteriores cuando la enseñanza y el aprendizaje  se dan en unas circunstancias totalmente diferentes en la sociedad actual. No ha habido un planteamiento serio de cambiar las estructuras curriculares de la formación de maestros.
Los gobernantes de diversos países europeos se lamentan que los candidatos a profesores no reúnen las condiciones necesarias ni asumen la responsabilidad que deberían tener, pero paradójicamente en lugar de establecer los criterios de mejora de esa profesión la reducen a una profesión secundaria, incluso en relación con otras profesiones de servicio social.
Es cierto que hay una gran disparidad de criterios sobre la formación inicial del profesorado. En algunos países, entre ellos el nuestro, prevalece aún la mentalidad de que la educación requiere una menor formación (hasta se atreven a hablar de etapa asistencial la etapa de los más pequeños). La ignorancia de los avances de las Ciencias de la Educación (no de las opiniones sino de los avances científicos) respecto a la importancia de la educación hace que los países la regulen con criterios atrasados y obsoletos, infravalorando la formación de esos profesionales. Un país que no se preocupa de la formación de sus maestros es un país condenado a una mala educación. Y en eso parece que estamos.

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