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dimecres, 29 d’agost de 2012



Cursus educativus horribilis. Una mirada hacia atrás.


El 21 de diciembre de  2011 asume el gobierno de España el Partido Popular.  El curso escolar estaba empezado y han bastado 8 meses para ver como la educación en España se ha ido desmoronando poco a poco  aunque el gobierno hable de ajustes debido a la crisis económica, excusa que sirve para todo. Y ha vuelto la mirada y los pasos educativos hacia atrás. Y este comentario  no es una insidia contra ese gobierno sino que las políticas, las prácticas y las cifras lo demuestran.
Como tenían que hacer los presupuestos se bajó un 21% menos y lógicamente se traspasó menos a las comunidades autónomas que tienen las competencias educativas, pero no un 21% sino un 35% menos. Y empezaron  los recortes en educación en el Estado y en todas las comunidades autónomas.
En un curso se ha reducido el salario y han aumentado las horas lectivas del profesorado y se han amortizado jubilaciones  con efectos en la destrucción de puestos de trabajo de interinos que ven proletarizado su trabajo con drásticas reducción salarial. Supresión de multitud de aspectos ganados laboralmente: reducciones salariales de todo el profesorado por incapacidad laboral, ayudas sociales, permisos por edad, jubilaciones, planes de pensiones, formación, etc. Pero no es únicamente eso sino los recortes escondidos, la multitud de pequeñas cosas que se han ido recortando (gobierno y autonomías) y que han ido hundiendo esa educación pública que tanto costó levantar.
Pero este documento no pretende desgranar la cantidad de recortes, los que han ido apareciendo en los medios de comunicación y los que no aparecen, sino ver las consecuencias de este curso horrible para la educación. Tampoco pretendo hacer el discurso que algunos han acusado de cooperativista, victimista o apocalíptico sobre el futuro del país y las consecuencias a largo plazo. No. Únicamente pretende introducirme en lo que ha representado para el profesorado y puede provocar si continua así.
Todos coincidimos que el profesorado es la pieza clave. Y ya sabemos que hay de todo. No únicamente porque lo digan los expertos sino porque es de sentido común. Y ese profesorado tan valioso que podemos decir que es el mejor que hemos tenido nunca por su formación y dedicación en estos tiempos difíciles tanto económica como socialmente se ha ido poco a poco proletarizando y desmotivando  ya que se le ha venido a decir que cometía excesos, trabajaba poco y además era un privilegiado con tantas vacaciones, un trabajo seguro y un buen sueldo (los tópicos se han utilizado sibilinamente). Ese discurso que los diferentes gobiernos del Estado han ido introduciendo no provoca únicamente indignación o manifestaciones sino tocar una cosa muy importante para educar: el compromiso, la dedicación y la voluntariedad. Y como vaya fallando eso fallará todo el sistema educativo.  Un discurso diferente a aquellos países que se ponen como ejemplo.  Hundir al profesorado en todas sus facetas es hundir la educación. Y si ésta si  es pública hemos de encender el piloto de alerta.


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